14 nov. 2011

Ava Gardner todo un mito


 


 24 DE DICIEMBRE DE 1922 - 25 DE ENERO DE 1990
"Mogambo" la convirtió en una de las grandes, con la que optó a su única nominación al Óscar

Ava Gardner, el agridulce peso de la belleza

Todos los tópicos sobre la belleza se dieron cita en la que fue sin duda una de sus mayores exponentes: Ava Lavinia Gardner. Fue una estrella tan deslumbrante como insegura y tímida y de cuya muerte, en una soledad buscada en Londres.
Sureña, de aspecto descarado, pero enfermizamente tímida y en una busca perpetua de amor y compañía, Ava Gardner fue, por encima de todas las cosas, bella. De una belleza rotunda, a la que sobraban calificativos y que fue, para bien y para mal, su característica esencial.
Nacida el 24 de diciembre de 1922 en una granja de Smithfield (Carolina del Norte), tuvo una infancia sencilla propia del ambiente rural en el que vivía y se preparaba para ser secretaria cuando una visita a Nueva York cambió su vida.
Ava Gardner fue una de las mujeres más hermosas de su época. Hollywood se quedó prendada de ella, el mundo se quedó ensimismado con su belleza. Mickey Rooney, Artie Shaw y Frank Sinatra la llevaron al altar. Walter Chiari, Luis Miguel Dominguín y otros muchos la llevaron a la cama. El terrible George C. Scott, además, le agasajó con varias palizas. Hubo mucho macho en su vida. Ninguno consiguió comprenderla, ninguno fue capaz de amarla tal y como era. Era difícil, sí. Pura tormenta. La protagonista de Forajidos, Mogambo, La condesa descalza y Pandora y el holandés errante, quizás sus películas más emblemáticas, sigue fascinando hoy a millones de hombres y mujeres de todo el mundo. 
Hoy se cumplen veintidos años de la muerte de Ava Gardner (1922-1990), una leyenda del cine surgida de una familia humilde, una actriz que detestó el Hollywood de las estrellas al que ella misma perteneció. La MGM la convirtió en el “animal más bello del mundo” y ella mandó a tomar por saco a Louis B. Mayer en cuanto pudo. Se vino para España, donde se reencontró el placer a la vida pese a que el Régimen no veía con muy buenos ojos sus maneras de mujer independiente, echada para adelante y sexualmente libre. No la molestaron demasiado, aunque acabó huyendo de España por la presión que sobre ella ejerció Hacienda. Se refugió en Londres, pues. Y aquí, en Westminster, se apagó su volcán el 25 de enero de 1990. Hoy, pues, hace dos décadas que la perdimos. Queda su mito, más grande incluso que sus películas (no todas destacables), y el que quiera verla transformada en Pandora puede subir al castillo de Tossa del Mar y fotografiarse con su escultura, de bronce .   Como dice un tango, NO habrá ninguna igual, NO habrá ninguna. Ava Gardner fue, es y será sinónimo de glamour, de sensualidad, de belleza, de rebeldía, de beber la vida... Nadie mejor que ella supo ponerse en la piel de los personajes mundanos salidos de la pluma del genial Hemingway como la manipuladora Kitty Collins de "Los Asesinos", la desarraigada Cynthia Green de "Las nieves del Kilimanjaro" o la mundana y liberal Lady Brett Ashley de "Y ahora brilla el sol".